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October 11, 2009 / ergonomic

Google y la in(com)parable tensión de los derechos

[esta imagen la hicimos hace casi 4 años
cuando comenzó nuestro desencanto por Google]

Atrapado en la mesita del avión, me doy un tiempo para devorarme el libro Googleame de B.Cassin. Ella como buena francesa propone un punto de vista crítico, inquisidor pero apasionante y necesario en torno al rey de las búsquedas (leer primer capítulo).

Supongo que el lector, tal como quien escribe, utiliza Google y toda su familia de servicios en numerosas ocasiones durante el tiempo en que “está” en la Red. Hago esta aclaración para que esto no se interprete como un texto sacado de un panfleto integrista o algo por el estilo.

Bien sabido por todos nosotros es el poder que el buscado de la pantalla blanca ha adquirido durante esta década. Especialmente al final de la misma con la caída de Yahoo! (me refiero a la canibailización de Microsoft) y los desesperados intentos de la casa de Bill Gates por conseguir una mayor cuota en el mercado de las búsquedas (MSN Search, Live Search, Bing, etc.).

Digitalmente, me atrevería a decir que ésta ha sido la década de las búsquedas a secas (PageRank). Ya veremos si la década siguiente será la década de las búsquedas: relacionales, contextuales, visuales, semánticas u otra. En definitiva, lo que es claro es que hoy hay oro en este campo donde antes había solo bits.

Actualmente, los radares parecen señalar que todos migraremos hacia la nube (cloud computing, Kevin Kelly decía que en los próximos 5000 días la Red sería como un hoyo negro que absorbería más y más información). Más allá de sus consecuencias tecnológicas en términos de movilidad y autonomía (atrás quedan esos días en que el diskette o el USB tenía una falla y no se podía acceder a los datos) es importante detenerse por un momento a pensar en las implicancias que ello puede tener.

Un breve ejercicio de los datos que “cedemos” cada vez que utilizamos alguna herramienta de Google (y más aún si tenemos nuestra cuenta activada-loggeada):

– Profundo conocimiento de las páginas que visitamos, de los días, horas y frecuencias con que lo hacemos, incluso desde el lugar que hacemos la consulta (Herramienta: cookie)
– Absoluto conocimiento de los gustos, motivaciones, consumos, vicios, celos, obsesiones y otras cosas que no puedo escribir aquí (Herramienta: Google Search con cuenta activada).
– Amigos, contactos, comunicaciones, intimidades, frecuencias de intercambios, fotos, contraseñas, cuentas bancarias (Herramienta: Gmail)
– Imágenes personales, archivos privados, cuentas y transacciones bancarias, secretos familiares o empresariales, etc. (Herramienta: Google Desktop)
– Lugares de interés, zonas que hemos o habremos de visitar, rutas, lugar de destino, etc. (Herramientas: Google Map, Google Street View, Google Earth)

El concepto orwelliano de Big Brother ha sido tan manoseado que me parece que no va al caso traerlo aquí. Sin embargo, quedo inquieto al pensar en lo ingenuos (¿estúpidos?) que hemos sido al permitir que Google se meta hasta la médula de nuestra identidad digital y me parece que la gran mayoría de nosotros no ha hecho ni el más mínimo esfuerzo por cuidarse (evitar cookies, leer contratos, desactivar la cuenta cuando se hacen las búsquedas, entre otras prácticas recomendables).

Sin lugar a dudas que este tema de la privacidad virtual, también tiene que ver con habilidades digitales que debiésemos promover en escuelas, universidades, gobiernos, etc.

No estamos sugiriendo el no usar estas herramientas que tienen un tremendo potencial, pero la advertencia central es reflexionar al respecto y evitar una conducta ingenua (¿estúpida?) que únicamente llevará a ventilar y regalar nuestros datos personales, que más temprano que tarde serán vendidos a alguien.

Cada vez que uno manda un mail es un acto de pseudo-fe  (no en el sentido religioso sino de confianza); fe en que el correo se envía, fe en que nadie extraño lo va a leer; fe en que va a llegar al destinatario, etc. Hoy observamos que hasta los gobiernos y medios de comunicación cada vez más ponen su fe (y están a merced) ante este tipo de tecnologías (ej: Gmail, YouTube, Google News).

Considerando la omnipresencia y el vasto reino digital que cada vez se parece más a un monopolio (Facebook, no lo hace nada mal tampoco), es tiempo que los usuario-individuos tomemos la iniciativa por protegernos y utilizar de manera inteligente la tecnología. Tal como decía Canclini, se replica la figura de David contra Goliat, con la diferencia que este Googleliat crece cada vez más…

3 Comments

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  1. xa2ds / Oct 20 2009 2:28 am

    De acuerdo pero sólo en parte. La estupidez la cometemos si aceptamos utilizar cualquiera de los servicios que a día de hoy nos ofrece la red sin saber qué es lo que estamos haciendo.
    Personalmente acepto la cesión de información personal que hago por utilizar los servicios de google y facebook sabiendo.
    Otra cosa que a veces se nos escapa, y en esto estoy completamente de acuerdo, es que al hacer cesión de nuestra información, también estamos cediendo a veces la información de otras personas (las que aparecen en nuestras fotos, por ejemplo), y eso es otro cantar.
    ¿Pero acaso tiene solución? Es decir, en este mundo “virtual” tan interconectado ¿es posible acceder a cualquiera de estos servicios sin exponer la información de otras personas? ¿Sería factible un sistema de cesión de derechos “colaborativo”? ¿Sería posible una red social sinun mínimo de “laxitud” en la gestión de esos derechos?
    Tela marinera…..

  2. Cristóbal Cobo / Oct 20 2009 7:32 am

    Hola Anónimo;
    ¿Sin nombre?
    Es interesante lo que planteas, existe cierta ambigüedad en lo que ocurre con los datos y aunque no lo había pensado tienes razón (uno ventila también los datos de otros… no sólo los personales). Sin embargo, me alegro de saber que estas plenamente consciente de la información que adeptas al usar servicios como FB o Google, ojala todos fuéramos igualmente precavidos y leyésemos las condiciones con detención y cuidado.
    Por último, las preguntas que sugieres me parecen más que bienvenidas y las conversamos si quieres, sólo que un diálogo con un anónimo me hace recordar al Quijote embistiendo a los molinos…y no sé si sea buena idea
    saludos
    CCR

  3. xa2ds / Oct 21 2009 3:31 am

    Anónimo no, es cosa del wordpress.com Me llamo Xa2 (Xabi).

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