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July 29, 2008 / ergonomic

educación con remedio

Aunque existen estudios que plantean que hay una correlación positiva entre las competencias digitales y la capacidad de generar valor agregado de los empleados (ver New Perspectives on ICT Skills and Employment, OCDE, 2005), parece interesante preguntarse hasta qué punto estas e-skills están directamente relacionadas con el resto de las competencias, que no necesariamente guardan relación con el uso de las nuevas tecnologías (soft skills, es decir habilidades relacionales, resolutivas, de creatividad, colaborativas, etc.) [Apuntes].

No es tan fácil encontrar consenso en este tema. Es mucho más sencillo coincidir que es importante aprender a utilizar la computadora que aprender a pensar. Esto último no se mide, en cambio las computadoras son absolutamente medibles (pixeles, RAM, memoria, broadband, etc.). Pareciera que uno de los principales problemas de las e-skills es lo complejo que resulta evaluarlas desde una manera cuantitativa.  Me pregunto ¿se puede?. Esto tiene que ver con migrar del uso rutinario de las TIC a la apropiación de prácticas más creativas, caóticas y flexibles [ver enseñanza de robótica en niños].

“There is growing agreement on the importance of skills per se as a key engine for economic growth and the spread of the knowledge economy, there is far less consensus on which competencies and skills make the difference. Since skills cannot be easily measured, different proxies are used to capture observable characteristics, such as educational attainment on the supply side and occupations on the demand side”. (ICT Skills and Employment, OECD, 2002) [Apuntes].

Sin embargo, el tema no se resuelve ahí. Tanto las TIC como las competencias están insertas en el mismo paradigma darwiniano de la constante evolución. Por ello, lo que ayer era una e-skills relevante (que generaba valor agregado) hoy muta a convertirse en una basic skill, que todo mundo debiese dominar (ej.: tener una blog, conocer para qué sirve una Tag o saber cómo buscar información sólo entre fuentes confiables, etc.).

Problemas nuevos requieren soluciones diferentes

Mientras más fuentes exploramos más evidente resulta que la educación formal no parece la única ruta para enfrentar los profundos problemas de desalfabetización digital de hoy. Por tanto, resulta interesante la exploración de redes público-privadas (tan poco común a este lado del océano) en relación a implementar estrategias complementarias de desarrollo de e-skills. Ejemplos destacados de estos PPP, son:

  • European Computer Driving Licence (ECDL).
  • The eSkills Certification Consortium (eSCC).
  • The Cisco Networking Academy Programme (CNAP).
  • The Computing Technology Industry Association (CompTIA).
  • Skills Framework for the Information Age (SFIA).

“The monopoly of formal institutions in learning has broken down.”

[European eSkills Forum, e-scc, 2004].

Hoy, la oferta educativa está llamada a brindar más información a sus estudiantes; desarrollar sólidas competencias digitales a nivel secundaria; apoyar el entrenamiento de los profesores;  hacer de la formación en TIC una carrera/especialidad atractiva; llevar los programas educativos a reflexionar en torno a los problemas del mundo real; así como inculcar el principio de actualización continua (re-skilling, life long learning). Todo lo anterior como el pasaporte básico para vivir en la Sociedad del Conocimiento [apuntes].

“However, even so, many of the jobs created will require hybrid skills, which are not yet well provided by existing bodies and institutions” (Burgelman).

En definitiva parece acertada esta apuesta por estimular la formación de “hybrid skills” (Burgelman, 2000) que integren competencias tanto en el uso de las TIC con otras vinculadas con el criterio, la creatividad, la adaptabiliad y un montón de otras destrezas que no sólo no son medibles, sino que están entrando a la discusión de la educación a una velocidad poco apropiada para la ritmo de cambios que hoy nos toca ver.

Aunque interesantes estas tipologías de competencias (e-, soft, wide, hard, entre otras) no resultan muy cercanas a la realidad. En la vida cotidiana las mezclamos y combinamos a cada instante. Aquí aventuramos una propuesta de conceptualización (en versión beta) al respecto:

Se entiende por «e-competencias»: aquellas capacidades, destrezas y habilidades para aplicar los conocimientos tácitos y explícitos, así como para utilizar las tecnologías digitales en la gestión de información, la generación del conocimiento y así aplicarlas al trabajo colaborativo, la innovación y la creatividad constante frente a problemas o contextos en permanente transformación.

Distintos autores apuestan por articular las competencias en: saberes (conocimientos), saberes en acción (habilidades) y el principio de saber ser (actitudes). Si algo de esta trilogía falla, entonces comienzan los problemas. Campirán (1999) hizo una taxonomía de las incompetencias (efecto de adolescer de uno de los tres componentes): hábil y erudito; hábil incompetente; refinado; grosero; ignorante o perfecto inútil [ver el Triángulo de las Competencias pdf].

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