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January 20, 2008 / ergonomic

la sociedad del (des)conocimiento

Supongo que mientras más presión profesional hay, más necesario resulta tener un minuto para refugiarse y pensar(se). En estos días de edición, traducción, blogs, webs, videos, conferencias, capacitaciones y desvelos más pienso en la urgencia de actualizar los (decimonónicos) modelos educativos que hoy imperan.

Mientras todo queda a punto para el arranque del Open Seminar (ver video de bienvenida G.V y C.C.) me interrogo sobre qué hacer para empoderar y potenciar los procesos de aprendizaje de quienes participarán de esta experiencia formativa.

Las respuestas son pocas y las preguntas muchas. Afortunadamente me he topado con algunos textos y materiales que dan algunas luces sobre los desafíos que la educación de la sociedad del (des)conocimiento enfrenta en nuestros días.

El País hace unos días hablaba de un Plan de Reforma Educativa para la Unión Europea, que plantea que en el 2010 las clases serán más participativas, integradas, adaptadas a la tecnología y con tutorías más individualizadas. Y aunque incluye aspectos interesantes como atomizar las salas de clase en pequeñas aulas semicirculares con una pantalla y dejar los salones de conferencias magistrales, donde uno solo es el que habla, sólo para momentos muy puntuales. Sin embargo, aquí unos de los grandes riesgos están en creer que alfabetizando digitalmente a profesores y alumnos el asunto está resuelto. (Ver post sobre “el mito de la sobre tecnologización”).

En una economía del conocimiento, “se producirá una estratificación vertical, horizontal y funcional de las titulaciones: vertical porque veremos una pérdida relativa de valor del título de grado y un papel más determinante y diferencial de los posgrados; horizontal porque se dará más importancia a en qué universidad se ha obtenido un título; funcional porque títulos del mismo nivel y centro tendrán un valor de mercado muy distinto según su especialidad” (El País).

Castells agrega en un reciente y polémico artículo que hay que recordar que en países front runners como Finlandia, la formación de maestros es de alta calidad. Es decir, salarios competitivos y buenas condiciones laborales atraen talento a la enseñanza. Y, no resulta menor el hecho de que los docentes cuentan con el respeto de sus alumnos y de la sociedad. El mismo autor hace referencia al desfase estructural que existe entre la educación actual y sus educandos:

“El desfase cultural y tecnológico entre los jóvenes de hoy y un sistema escolar que no ha evolucionado con la sociedad y con el entorno digital. Jóvenes que acceden a toda la información por internet, que construyen sus redes autónomas en torno a los móviles, que chatean y navegan, que se forman jugando y se informan comunicando, simplemente no soportan la disciplina arbitraria de unas clases anticuadas con enseñantes desbordados a quienes nadie les prepara para la nueva pedagogía. Y no es que sean reacios a internet” (Castells).

Me gusta la apuesta de John Seely Brown quien defiende la idea de que el aprendizaje real es básicamente un acto social y por ello el valor del proceso de aprendizaje grupal (ya sea presencial o virtual). Brown agrega otros calificativos como aprendizaje caótico, distribuido, interactivo donde herramientas como facebook o secondlife se convierten en aplicaciones de un valor sustantivo. Además, él usa como un ejemplo exitoso para la educación de mañana “las comunidades de práctica” como las que sustentan el open source (Firefox, Linux, Apache, etc.). Esto me hace pensar en la apuesta de Yasuaki Sakyo de la Universidad de Shibuya en Japón, cuyo modelo de educación es comunitario, abierto y absolutamente horizontal [vía educationfutures].

Brown plantea la importancia de saltar del “aprender sobre” (learn-about) al “aprender a ser” (learn-to-be), que evidencia un paso de una educación centrada en lo explícito a una que resignifica el valor del aprendizaje tácito del conocimiento [vía ictlogy].

Otra idea sustantiva que desarrolla Brown es que más allá del acceso abierto a los contenidos (como hemos sugerido en infinidad de veces, destacando el caso del OCW del MIT) está la habilidad de relacionar, integrar, contextualizar, adaptar, adoptar, inventar, crear y aplicar dichos recursos. Ya está dicho, la brecha que debemos atender hoy es la brecha del conocimiento, no la del acceso como muchos plantean.

A lo anterior Sir Ken Robinson añade que la ilimitada capacidad de creatividad de los niños es un aspecto que debe tener un papel sustantivo en la educación de hoy y mañana. Al mismo tiempo, Robinson postula que el hecho de aprender incluye el acto de equivocarse una y otra vez. Y por ello no se puede entender el error como algo peligroso, sino como parte inevitable del aprendizaje. Más videos sobre educación y creatividad aquí.

Esta capacidad de adaptación-integración-socialización parece ser uno de los “core” de los cambios sustantivos en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Aquí es donde está el desafío. Mucho más allá del tema tecnológico, que cada vez será más invisible (cada vez hablaremos menos de las tecnologías y más de lo que accedemos a través de ellas). Ya veremos en qué termina todo esto. Está por definirse si podremos ver estos cambios en vida o como dicen los más escépticos, estos cambios tomarán toda una generación para que ocurran. Mientras tanto trabajaremos sobre eso en el laboratorio del Open Seminar.

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